Un pequeño grupo de choferes de micros de larga distancia, afiliados a la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), genera trastornos en la terminal de Retiro, en el inicio del fin de semana de recambio turístico, en reclamo del pago de un retroactivo adeudado.
El 7 de marzo de 1993 salió de Mendoza el último tren de pasajeros con destino a Buenos Aires. En los oídos de los más memoriosos y melancólicos aún resuena la bocina de la locomotora que se despedía de la provincia, sabiendo que esa despedida iba a ser por mucho tiempo. Fue un día histórico, aunque triste. Luego vinieron años pocos felices, que incluyeron la caída de grandes comunidades mendocinas que basaban su subsistencia en este medio de transporte.
El 27 de diciembre del año pasado, los transeúntes se asombraron: Dos flamantes unidades de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), se lucían brillantes en la estación de Retiro. Un hecho llamativo que provocó la reacción de varios curiosos, y días después aparecieron en la Web las primeras imágenes.
El anuncio lo realizaría Cristina Fernández tras su viaje a Pekín. El proyecto contempla una inversión por 3.000 millones de dólares con un financiamiento a diez años. Se comprarían 90 locomotoras y unos 500 vagones de pasajeros y de carga.
Por un reclamo salarial, los choferes de micros de larga distancia bloquearon ayer durante cuatro horas la salida de los ómnibus y dejaron unos 12.000 pasajeros varados en la terminal de Retiro. El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y convocó a una reunión. Allí se determinó que el jueves la Cámara Empresaria de Larga Distancia (CELADI) deberá tener lista una propuesta para regularizar la situación salarial de los choferes. Desde la Unión de Tranviarios Automotor (UTA), entidad que llevó adelante la medida, aseguraron que no volverán a parar. La gente tuvo que esperar hasta que reprogramen sus viajes.