La cancelación de los vuelos internacionales de LAN desde y hacia Santiago de Chile debido a los daños que sufrió el aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez por el terremoto que sacudió al vecino país, sumió en la confusión a pasajeros que debían partir ayer desde Córdoba hacia el exterior con escala en la capital chilena.
Por momentos, empleados de esa compañía debieron soportar quejas enardecidas de clientes en los mostradores del aeropuerto Ambrosio Taravella, ante la falta de información respecto de la reprogramación de los servicios suspendidos.
Cientos de ciudadanos chilenos, que habían venido a Mendoza o a otros lugares de la región para descansar, pugnaban ayer por retornar a su país, luego de las primeras horas de incertidumbre que se vivieron tras el terrible movimiento telúrico.
El sábado fue un día complicado, casi de caos, tanto en el aeropuerto Francisco J. Gabrielli como en la terminal de ómnibus, de Guaymallén, cuando el retorno se hizo casi imposible en las horas siguientes al fenómeno.
Ayer, y según fuentes de Gendarmería Nacional, salieron del complejo Terminal del Sol 47 colectivos que transportaron 1.507 personas, mientras que los vehículos livianos sumaron 286 unidades, llevando en su interior 922 ocupantes.
El 7 de marzo de 1993 salió de Mendoza el último tren de pasajeros con destino a Buenos Aires. En los oídos de los más memoriosos y melancólicos aún resuena la bocina de la locomotora que se despedía de la provincia, sabiendo que esa despedida iba a ser por mucho tiempo. Fue un día histórico, aunque triste. Luego vinieron años pocos felices, que incluyeron la caída de grandes comunidades mendocinas que basaban su subsistencia en este medio de transporte.
Las vacaciones de cientos de mendocinos se iniciaron más como turismo aventura que como descanso relajante. El paro en la aduana chilena iniciado el miércoles complicó el tránsito vehicular y ayer las cosas empeoraron cuando los choferes de camiones decidieron cortar la ruta al vecino país, a la altura de Uspallata, en repudio a la huelga de trabajadores chilenos.
Todo se inició a las 8.30 de la mañana y la combinación fue explosiva. Derivó en peleas, insultos y largas colas en Uspallata hasta que la intervención judicial resolvió el problema temporalmente. A las 15 los camioneros cedieron y permitieron el paso de autos particulares y transporte de pasajeros pero sólo por un par de horas. Luego volvieron a la carga cortando 40 minutos la ruta y habilitándola 15 minutos para autos y ómnibus.